El Atomium es una monumental estructura de acero construida como pieza central de la Exposición Universal de Bruselas de 1958 (Expo 58), diseñada por el ingeniero André Waterkeyn y los arquitectos André y Jean Polak. Representa la celda unitaria de un cristal de hierro ampliada 165 000 millones de veces, compuesta por nueve esferas interconectadas —cada una de 18 metros de diámetro— dispuestas en forma de red cúbica centrada en el cuerpo. Con 102 metros de altura y un peso aproximado de 2 400 toneladas, fue concebida originalmente como un pabellón temporal que simbolizaba la confianza de la posguerra en la ciencia, la energía nuclear y el progreso modernista. Contra todo pronóstico, nunca fue demolida, y entre 2004 y 2006 fue sometida a una exhaustiva renovación de 27 millones de euros que sustituyó el revestimiento original de aluminio por acero inoxidable pulido y modernizó por completo su interior.
Cuando la Expo 58 abrió sus puertas el 17 de abril de 1958, el Atomium se convirtió en la imagen emblemática de una era de optimismo durante la Guerra Fría, un tiempo en que la ciencia atómica era ampliamente celebrada como la clave para la prosperidad humana. Bélgica lo eligió como declaración de ambición industrial —el país era entonces el mayor productor mundial de uranio procedente de sus minas congoleñas—. La estructura albergaba exposiciones que promovían el uso pacífico de la energía nuclear, un mensaje de enorme resonancia política en el apogeo de la carrera armamentística. Hoy está reconocido como uno de los mejores ejemplos supervivientes de la arquitectura de la Era Atómica en el mundo, y desde 2006 atrae a más de 800 000 visitantes al año, convirtiéndolo en la atracción más visitada de la capital belga.
Los visitantes acceden a seis de las nueve esferas, conectadas por escaleras mecánicas y escalones que discurren por los tubos de 23 metros de longitud que unen cada globo. La esfera superior alberga un restaurante panorámico y una terraza de observación con vistas de 360 grados sobre Bruselas, el dominio real de Laeken y —en días despejados— mucho más allá de los límites de la ciudad. Las exposiciones permanentes en el interior de las esferas documentan la historia de la Expo 58 con artefactos originales, metraje de archivo y espacios interiores reconstruidos, ofreciendo un vívido retrato de la cultura y el diseño europeos de los años 50. Una esfera está dedicada íntegramente a exposiciones temporales de arte y diseño, lo que refleja el papel secundario del edificio como centro cultural activo.
El Atomium se encuentra en el barrio de Laeken, al norte de Bruselas, a 20 minutos en metro desde el centro de la ciudad (línea 6 de metro, parada Atomium). Se recomienda reservar las entradas en línea con antelación, especialmente en verano y durante las vacaciones escolares, cuando las colas para las escaleras mecánicas dentro de los tubos pueden ser considerables. El Parque Ossegem circundante ofrece excelentes puntos de vista para fotografiar el exterior, con la mejor luz incidiendo sobre las esferas de acero inoxidable a última hora de la tarde, cuando captan el sol poniente y reflejan un cálido resplandor dorado. El parque en miniatura Mini-Europa, situado justo al lado, convierte esta zona en una parada lógica de día completo para los visitantes que viajan con niños.