El Real Colegio Seminario del Corpus Christi —universalmente conocido como el Colegio del Patriarca— es uno de los conjuntos renacentistas más sobresalientes e íntegros de la Península Ibérica. Fue fundado entre 1586 y 1610 por Juan de Ribera, arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, canonizado por el Papa Juan XXIII en 1960. Ribera concibió el complejo no solo como un seminario para formar al clero de la Contrarreforma, sino como un mundo espiritual e intelectual completo: un colegio, una iglesia, una biblioteca y un tesoro de arte sacro encerrados en una sola manzana en el corazón del casco antiguo de Valencia, en la calle de la Nave.
La arquitectura sigue el austero estilo herreriano del Renacimiento, impulsado en El Escorial bajo Felipe II, lo que refleja los estrechos vínculos ideológicos entre Ribera y la Corona española. La pieza central es un patio porticado de dos plantas con 44 arcos de piedra finamente labrada, cuya galería superior está decorada con frescos que representan la vida de Cristo, pintados por Bartolomé Matarana entre 1600 y 1604. La iglesia, consagrada en 1604, es una estructura de nave única cuyo interior luce un rico zócalo de azulejos dorados que alcanza casi cinco metros de altura, tapices flamencos y un magnífico artesonado. A finales del siglo XVII se añadió un retablo barroco del escultor y arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel, que enriqueció el esquema original con un teatral dramatismo dorado.
El museo anexo alberga una de las colecciones de arte religioso más importantes de Valencia fuera del Museo de Bellas Artes. Entre sus obras más destacadas se encuentra la sobrecogedora Adoración de los pastores (h. 1612–14) de El Greco, una de las últimas obras salidas de su taller toledano, junto con varios lienzos fundamentales de Francisco Ribalta, maestro valenciano que tendió puentes entre el Manierismo y el naturalismo emergente que definiría la pintura barroca española. La colección incluye también retablos, manuscritos iluminados, orfebrería litúrgica y una serie de retratos del propio Juan de Ribera. La tumba del fundador se encuentra en el interior de la iglesia, bajo un monumento de mármol terminado en 1611 —un año después de su muerte—, manteniéndolo perpetuamente presente en la institución que él mismo erigió.
Dado que el Colegio sigue siendo un seminario en activo, el acceso se rige por un horario estructurado y no por el de un museo convencional: la iglesia puede visitarse habitualmente durante los oficios de la mañana y el mediodía, mientras que el museo abre en horario de mañana determinados días de la semana (conviene verificar los horarios actuales antes de la visita, ya que varían según la temporada). La entrada al museo tiene un precio reducido. El complejo se encuentra a pocos minutos a pie de la Universitat de València y de la Lonja de la Seda, lo que lo convierte en un punto de referencia natural para un recorrido a pie por el núcleo renacentista y gótico de Valencia. La fotografía en el interior de la iglesia está restringida, por lo que conviene tomarse el tiempo necesario: la densidad artesanal de sus espacios recompensa una visita pausada y atenta.