El Parque Natural de la Albufera es un humedal costero protegido de 21.120 hectáreas que se extiende a lo largo de la orilla mediterránea, a tan solo 15 kilómetros al sur del centro de Valencia. En su corazón se encuentra la laguna de la Albufera, un lago somero y salobre que fue en su día una bahía abierta al mar, progresivamente sellada del Mediterráneo por una estrecha lengua de arena conocida como la Dehesa. El propio nombre proviene del árabe al-buhayra, que significa «el pequeño mar», un vestigio del periodo andalusí cuando la laguna era una reserva real de caza para los gobernantes musulmanes valencianos. El rey Jaime I de Aragón la reclamó como patrimonio real al conquistar Valencia en 1238, condición que preservó el humedal de una roturación agrícola a gran escala durante siglos.
La relevancia cultural del parque es inseparable del arroz. Los colonos árabes introdujeron el cultivo del arroz en los márgenes inundados de la laguna ya en el siglo X, y para el siglo XVIII la marjal circundante había sido metódicamente transformada en los arrozales geométricos que aún definen el paisaje hoy en día. Fue en las barracas y cocinas al aire libre del pueblo de El Palmar donde la paella valenciana adquirió su forma definitiva: un plato de arroz, conejo, pollo, judías ferraura y garrofó cocinado sobre fuego de leña de naranjo en una paellera ancha y poco profunda. La laguna y su cultura arrocera quedaron formalmente protegidas cuando la Generalitat Valenciana declaró la zona Parque Natural en 1986, y ostenta la designación de Humedal de Importancia Internacional Ramsar.
Para los observadores de fauna, la Albufera se sitúa entre los hábitats de aves más importantes de la península ibérica. Se han registrado aquí más de 250 especies de aves, incluidas grandes colonias reproductoras de garzas reales, garcetas comunes e ibis morito, junto a bandadas invernantes de porrones, silbones y flamencos que utilizan la laguna como escala en la ruta migratoria del oeste europeo. Las tradicionales barcas de fondo plano llamadas albuferenc siguen surcando los canales bordeados de cañas, y los paseos en barca al atardecer con guía siguen siendo la experiencia estrella del visitante: el cielo sobre las dunas de la Dehesa se tiñe de cobre y violeta cuando el sol se pone tras los arrozales, un espectáculo que llevó al pintor valenciano Joaquín Sorolla a retratar la laguna repetidamente a principios del siglo XX.
El parque es de acceso gratuito y está abierto todo el año, aunque la primavera (marzo–mayo) y el otoño (septiembre–noviembre) ofrecen las mejores condiciones para la observación de aves y las inundaciones más espectaculares de los arrozales. El pueblo de El Palmar, al que se accede por la carretera CV-500, es el núcleo práctico del parque: los paseos en barca parten de sus embarcaderos junto al canal, y su docena de restaurantes sirven paella elaborada según la receta tradicional bajo estrictas normas locales. La línea de autobús 25 conecta la Estació d'Autobussos central de Valencia con el parque en unos 40 minutos. Alquilar una bicicleta en Valencia y recorrer en bici el camino costero de la Dehesa es una alternativa gratificante que abarca el bosque de dunas, los miradores sobre la laguna y la playa mediterránea en un solo circuito de 30 kilómetros.