El Jardín del Turia es una franja verde de 9 kilómetros (más de 5 millas) que serpentea por el corazón de Valencia a lo largo del antiguo cauce del río Turia, convirtiéndolo en el parque urbano más grande de España. Su existencia es el resultado directo de uno de los peores desastres naturales del país: la catastrófica riada del 14 de octubre de 1957, cuando el río Turia se desbordó tras tres días de lluvias torrenciales, causando la muerte de unas 81 personas, destruyendo miles de hogares y sumergiendo gran parte de la ciudad bajo varios metros de agua. En respuesta a la tragedia, el gobierno franquista aprobó el Plan Sur, un ambicioso proyecto de ingeniería civil que desvió el curso del río hacia el sur de la ciudad a través de un nuevo cauce artificial. El antiguo lecho del río, que atravesaba el núcleo urbano de Valencia, quedó vacío.
Lo que ocurrió después fue una rara victoria de la vida ciudadana frente al urbanismo. Durante las décadas de 1960 y 1970, las autoridades planearon inicialmente convertir el cauce seco en una autopista urbana, propuesta que provocó una fuerte oposición popular. Los valencianos respondieron con el ya legendario lema: "El Riu és Nostre i el volem verd" («El río es nuestro y lo queremos verde»). A principios de los años ochenta, el Ayuntamiento se puso del lado de sus ciudadanos y comenzó la transformación en parque. El arquitecto paisajista Ricardo Bofill diseñó los tramos occidentales, mientras que los tramos orientales —más cercanos al mar— se desarrollaron junto a la icónica Ciudad de las Artes y las Ciencias de Santiago Calatrava, inaugurada por etapas entre 1998 y 2005, que ancla el extremo más espectacular del parque.
Hoy, los visitantes encuentran un parque que se usa de verdad, no solo se visita. El jardín alberga más de 18 puentes —muchos de ellos históricos cruces de piedra que antaño salvaban el río vivo— que conectan el parque con los barrios de Valencia a intervalos regulares. Ciclistas, corredores y familias llenan los amplios caminos flanqueados de naranjos, rosaledas y pinares durante los fines de semana. Los niños acuden en masa al Parque Gulliver, cerca del extremo oriental, un enorme parque de juegos escultórico construido en 1990 que presenta una figura reclinada de 70 metros de Gulliver, el personaje de la novela de Jonathan Swift, equipada con toboganes y redes de escalada. A lo largo del parque se distribuyen canchas deportivas, gimnasios al aire libre y espacios para conciertos.
El Jardín del Turia funciona también como eje cultural de la ciudad, discurriendo junto al Palau de la Música, el Bioparc Valencia, el Museo de Bellas Artes y el Palau de les Arts Reina Sofía. La entrada al parque es gratuita y está accesible a cualquier hora. El mejor momento para recorrerlo a pie o en bicicleta es a primera hora de la mañana entre semana, cuando el jardín está en su momento más tranquilo. Hay alquiler de bicicletas disponible en todo el centro de Valencia, y el camino llano y sin interrupciones hace que la ruta completa sea asequible para cualquier nivel de forma física en menos de dos horas en bicicleta.